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Enfermedades cardiovasculares, diabetes y odontología

Se conoce como enfermedades periodontales a un conjunto de enfermedades (gingivitis, periodontitis, etc.) que afectan a los tejidos que rodean y dan soporte a los dientes (encías, membranas, hueso, etc.). Son enfermedades causadas por microorganismos normales de la boca, que si no son removidos adecuadamente, pueden provocar procesos inflamatorios e infecciosos, aunque generalmente esta lesión cursa sin dolor, por lo que muchos pacientes los padecen sin ser conscientes de ello.

Si el paciente padece de alguna condición sistémica especial, esta enfermedad puede afectar muy negativamente.

La relación entre la diabetes y las enfermedades periodontales ha sido muy debatida, la primera agrava la enfermedad de las encías y la segunda compromete el control de la glucosa en sangre. La enfermedad periodontal se encuentra con mayor frecuencia en diabéticos que en personas no diabéticas, esto quizás se deba al hecho de que los diabéticos son más susceptibles a contraer infecciones.
Las investigaciones han arrojado también, que las personas que sufren de enfermedad periodontal corren el doble riesgo de contraer enfermedades de las arterias coronarias e infarto de miocardio, en comparación con aquellos que no la sufren. La información actual lleva a los científicos a creer que la enfermedad periodontal representa un importante factor de riesgo para la enfermedad del corazón.

Igualmente, esta demostrada la asociación entre enfermedades de las encías y riesgo de niños prematuros y de bajo peso en mujeres embarazadas.
Síntomas que suelen aparecer en la enfermedad periodontal:
- Sangrado al cepillado
- Encías inflamadas
- Aliento desagradable
- Sensibilidad dental
- Movilidad de los dientes
Las enfermedades periodontales se pueden prevenir o en su defecto tratar con gran éxito.

 
Atención dental en niños

La atención que ofrece la odontopediatría no es únicamente para los niños que presentan alguna enfermedad grave, sino también para los niños sanos, ya que el odontopediatra tiene una visión diferente de la atención dental, pues el niño presenta miedos, temores y angustias antes, durante y después del tratamiento dental que sólo con técnicas estudiadas de manejo de conducta se pueden reducir. Por lo tanto, uno de los objetivos principales del odontólogo pediatra no es solo eliminar caries o cualquier otro problema de origen bucal, sino la de formar desde pequeños una conciencia sobre la salud oral y una conducta positiva hacia la atención dental.

El cuidado de los dientes es una tarea conjunta de los padres y odontólogo. El primer control a realizar es el de la erupción dentaria; la aparición del primer diente en el bebé provoca en la familia alegría y también ansiedad, pues el pequeño no duerme bien, esta intranquilo y babea mucho. Esta es la edad en que el bebé se lleva elementos a la boca y quiere morder los objetos para buscar alivio del dolor provocado por la salida o erupción dental. A medida que van saliendo los dientes temporales o de leche, la boca adquiere todavía más relevancia, no sólo sigue manteniendo su función en el proceso alimenticio, sino que a ésta le suma la relativa al habla, y por ello cobra un valor social.

Es conveniente familiarizar al niño con el cepillado dental para que aprenda la técnica. Cuando le hayan salido unos pocos dientes ya puede iniciarse la enseñanza, a través del juego y la estimulación de su curiosidad Con ello favorecerá una adecuada protección para los dientes y se sentarán las bases para la adquisición de un buen hábito para toda la vida.

Hay que mostrar al niño como es la acción para que luego pueda imitarla, hacer gestos exagerados y divertidos es una buena fórmula para despertar el interés del niño, a la hora de la práctica, puede hacerse el "juego del espejo" frente a frente y cepillo en mano

Otro factor a tomar en cuenta es la dieta, es bien sabido que los azúcares, por el medio ácido que proporcionan, pueden desarrollar caries. Por eso estos tipos de alimentos deben ser controlados en la dieta de los pequeños, en especial los que son pegajosos o los que permanecen mucho tiempo en la boca.

Por lo menos a los 3 años debe realizarse la primera consulta con el odontólogo aunque no presente ninguna alteración ya que no se trata de acudir sólo al dentista cuando aparece un problema, lo fundamental es visitarlo antes de que surjan modificaciones, precisamente para prevenirlas o para corregir los factores que las predisponen.

Alteraciones como caries dental, caries agresivas provocadas por el biberón, hábitos orales, inflamación de encías, pérdida prematura, etc, debemos evitar y/o tratar.
Con la visita a la clínica para recibir aplicación de flúor, y los sellantes de fosas y fisuras, es el inicio de una sana rutina que permitirá conservar los dientes para toda la vida.

 
“Comerse las uñas” y la odontología

Onicofagia, término derivado del griego onyx (uña) y phagein (comer) es un hábito patológico muy común en infancia y edad juvenil aunque en muchos casos perdura hasta la edad adulta. Esta asociada con el nerviosismo, stress, aburrimiento, frustración, timidez, baja autoestima, entre otros.

La incidencia de la onicofagia es muy elevada, constituyéndose en un elemento de preocupación de padres y adolescentes.

La continua y reiterativa manía puede influir negativamente en el desarrollo esquelético, además de provocar heridas e infecciones bacterianas y virales en dedos, labios y mucosa oral así como alteraciones de la estética de los dientes por el desgaste prematuro y micro fracturas que este habito ocasiona. Así mismo, la estética de las manos se ve disminuida por la presencia de uñas escasas e irregulares.

Muchos padres con niños que presentan este problema, se sienten frustrados y agreden o castigan a sus hijos para que cambien el hábito; el resultado es siempre negativo, porque causan mas tensión y ansiedad en el niño o adolescente. Para el tratamiento efectivo, es esencial que la persona esté dispuesta a abandonar el hábito. Hoy día, como coadyuvante de la terapéutica psicológica, la odontología proporciona un dispositivo donde se evita que el paciente pueda morderse las uñas; es completamente estético, el paciente lo usa durante todo el día y no altera en lo mas mínimo las actividades cotidianas ni la forma de hablar.

 
 
 
 
 
 

© 2007 Doctor Edgar Andújar Zaiter